Cirugía láser de próstata y sexo: qué cambia de verdad

Diagrama editorial: dos circuitos paralelos. El primero, rotulado erección, avanza y continúa. El segundo, rotulado eyaculación, avanza, gira y regresa sobre sí mismo.

Es la pregunta que muchos hombres no alcanzan a hacer sentados en la consulta. La hacen de pie, ya con la mano en el picaporte: «Doctor… ¿y esto me va a afectar en lo sexual?»

La respuesta corta es que sí, algo cambia. Pero casi nunca es lo que el paciente teme.

Erección y eyaculación no son lo mismo

Esta confusión explica buena parte del miedo. Son dos funciones distintas, con mecanismos distintos, y una cirugía puede tocar una sin tocar la otra.

La erección depende del llenado de sangre de los cuerpos cavernosos del pene y de los nervios que corren pegados a la próstata.

La eyaculación es la expulsión del semen hacia afuera por la uretra. Para que salga hacia adelante, el cuello de la vejiga tiene que cerrarse en el momento justo, como una compuerta. Si esa compuerta queda abierta, el semen toma el camino más fácil y se va hacia la vejiga. Eso se llama eyaculación retrógrada: hay orgasmo, pero sale poco o nada de semen. Después se elimina con la orina.

Cuando se opera una próstata obstructiva, la compuerta es justamente parte del terreno de trabajo. Los nervios de la erección, en general, no.

La erección: lo que muestran los estudios

Acá la evidencia es más tranquilizadora de lo que la gente supone.

El trabajo más completo es un metaanálisis en red publicado en European Urology (2021): 33 ensayos aleatorizados, 5.159 pacientes, 16 técnicas quirúrgicas distintas comparadas entre sí. Con seguimiento de hasta 60 meses, no se encontraron diferencias significativas en función eréctil entre las distintas técnicas. La única excepción fue el prostatic urethral lift, que puntuó mejor que la resección clásica a los 24 meses.

Otro metaanálisis (10 ensayos aleatorizados, 1.435 pacientes) comparó enucleación endoscópica —el grupo donde entra la enucleación con láser— contra la resección transuretral clásica. La enucleación mostró puntajes de función eréctil algo mejores a los 48 meses y más allá. Ojo con la magnitud: la diferencia fue de aproximadamente un punto en una escala de 25. Estadísticamente real, clínicamente modesta.

Y un estudio de 277 hombres operados con enucleación con láser de holmio (HoLEP) midió la función eréctil antes y después con cuestionarios validados: no bajó.

Traducido: la cirugía de próstata por hiperplasia benigna no es, según la evidencia disponible, una causa esperable de disfunción eréctil.

Ahora el matiz honesto: el hombre que llega a pabellón por una próstata obstructiva suele tener 65 o 70 años, y muchas veces ya tiene erecciones disminuidas por edad, diabetes, hipertensión o medicamentos. La cirugía no le va a arruinar la erección, pero tampoco se la va a devolver. Son dos problemas separados y se tratan por separado.

Lo que sí cambia: la eyaculación

Acá hay que ser franco, porque es el punto donde los pacientes se sienten mal informados después.

Una revisión sistemática de 15 estudios con 1.877 hombres operados con enucleación láser encontró una tasa promedio de eyaculación retrógrada de 62,1% (con una dispersión amplia entre estudios: ±25,1%). Con las técnicas estándar la cifra subió a 71,3%. Y el metaanálisis mencionado antes no encontró diferencia en eyaculación retrógrada entre enucleación endoscópica y resección clásica: en esto, el láser no salva.

Es decir: es frecuente. Es esperable. Y hay que conversarlo antes de la cirugía, no explicarlo después como si fuera una complicación inesperada.

¿Y eso importa?

Depende de a quién le preguntes, y ahí está la trampa.

En el estudio de 277 hombres operados con HoLEP, el puntaje de función eyaculatoria cayó de forma significativa después de la cirugía —fuerza, volumen, capacidad de eyacular—, pero el ítem que mide cuánto les molestaba no empeoró de manera significativa. Los autores concluyen que los pacientes tuvieron el cambio, y no les resultó molesto.

Es un solo estudio, retrospectivo y de un centro. No lo convierte en verdad universal. Conozco hombres a quienes esto les importa mucho, y su opinión vale tanto como un promedio publicado.

Dos cosas concretas que sí puedo decir:

  • No es peligroso. El semen que va a la vejiga se elimina con la orina, sin daño.
  • Puede dificultar la concepción natural, por razones mecánicas evidentes: el semen no llega adonde tiene que llegar. Si tener hijos está en tus planes, esto se conversa antes de operarse, no después.

Una honestidad más: los estudios miden la eyaculación —volumen, fuerza, si sale o no sale—. La sensación del orgasmo se ha estudiado bastante menos. Prefiero decir que hay menos datos a inventar una tranquilidad que la evidencia no me da.

Las técnicas que preservan la eyaculación

Existen, y funcionan mejor de lo que suena.

La misma revisión de enucleación láser comparó técnicas estándar contra variantes modificadas diseñadas para preservar la eyaculación: la tasa de eyaculación retrógrada bajó de 71,3% a 27,2%. Una diferencia grande.

Otra revisión sistemática recopiló las cifras de preservación eyaculatoria de varias alternativas: resección transuretral modificada, entre 66% y 91%; vaporización fotoselectiva modificada, entre 87% y 96%; prostatic urethral lift, 100% frente a 34% de la resección estándar; aquablación, 90% frente al mismo 34%. Y una revisión de 47 estudios sobre aquablación reportó disfunción eyaculatoria en 10% de los casos, contra 36% con resección clásica.

Antes de que te ilusiones: ninguna de estas opciones sirve para toda próstata. Las técnicas menos invasivas se han estudiado sobre todo en próstatas de menor volumen, y algunas tienen más reintervenciones a largo plazo. La pregunta correcta no es «¿cuál preserva más la eyaculación?», sino «¿cuál resuelve mi obstrucción con el mejor equilibrio entre resultado urinario, durabilidad y lo que a mí me importa?».

Esa decisión no la toma el urólogo solo, ni el paciente solo. Se toma conversando, con las cifras sobre la mesa.

Cinco preguntas para llevar a la consulta

  1. ¿Qué técnica exactamente me propone, y por qué esa para el tamaño y la forma de mi próstata?
  2. ¿Qué probabilidad de eyaculación retrógrada tiene esa técnica, en sus manos?
  3. ¿Existe una variante preservadora de la eyaculación que aplique a mi caso? ¿Qué pierdo a cambio: durabilidad, riesgo de reoperación?
  4. ¿Tengo planes de tener hijos? (Si la respuesta es sí, dilo aunque no te lo pregunten.)
  5. ¿Cómo está mi función eréctil hoy, medida con un cuestionario? Si no se mide antes, cualquier cambio posterior queda en la nebulosa.

La cirugía láser de próstata es de las intervenciones que mejor devuelven calidad de vida a un hombre que lleva años levantándose cuatro veces en la noche. Vale la pena. Pero merece ser explicada completa, incluyendo la parte que a nadie le gusta mencionar en voz alta.


Este artículo entrega información general con fines educativos y no reemplaza una evaluación médica. Cada próstata, cada hombre y cada situación son distintos: las decisiones sobre cirugía deben tomarse con tu urólogo, considerando tu caso particular.

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